SOFIA
La casa no volvió a la normalidad. Solo lo aparentaba.
A primera vista, todo parecía igual. Los pasillos estaban limpios. El personal se movía con la misma precisión silenciosa. Las puertas se abrían y cerraban puntualmente. Las comidas se servían exactamente a la hora prevista. Pero en el fondo, todo estaba más tenso. Se notaba en la forma de moverse de la gente. Menos espacio entre los pasos. Menos demora entre las instrucciones y la acción. Las conversaciones no solo bajaban de tono cu