SOFIA
El reloj digital en la pared de la sala de estrategia pasó silenciosamente las dos de la madrugada, su intenso resplandor verde la única constante en una habitación sumida en la penumbra. Las luces de emergencia del patio finalmente dejaron de girar frenéticamente, dejando la oficina envuelta en una penumbra silenciosa y asfixiante.
Habíamos pasado la última hora completamente absortos en los informes de redireccionamiento táctico, trazando las rutas de transporte del norte con una precis