SOFIA
El ataque comenzó exactamente a las 2:17 de la madrugada.
Recordaba la hora con una claridad escalofriante porque fue el momento en que me despertaron bruscamente. No fue el impacto físico del ataque en sí lo que me despertó, sino las alarmas. Las sirenas rompieron el silencio de la mansión como un cuchillo afilado.
Me incorporé de golpe en la cama, con el corazón latiéndome con fuerza antes incluso de poder abrir los ojos del todo. Algo estaba pasando. Algo terriblemente malo.
Casi al in