SOFIA
El distanciamiento debería haber facilitado las cosas. No fue así. Lo empeoró todo, porque ahora cada habitación de la propiedad se sentía completamente fuera de lugar. Cada reunión informativa a la que no me invitaban me recordaba lo que había cambiado, cada restricción de seguridad se sentía más como un castigo que como una protección, y Dante nunca me explicó nada. Ni una sola vez.
Pasaron tres días. Tres días de una distancia agonizante. Tres días fingiendo que el problema se podía so