En coma

Bruno entró a la habitación en ese momento.

—Buenos días bella durmiente.

—Hola mi príncipe de armadura plateada.

Bruno hizo una reverencia, después se acercó a ella, puso una de sus rodillas sobre el suelo, mientras tomaba su mano.

—Hermosa dama, frente a usted tiene a su humilde vasallo.

—Jajaja, ya levántate no seas payaso, vi que hiciste las maletas.

—Así es, nos vamos a Lake George, Santi esta emocionado por poder pescar en el lago, tengo una casa en esa área.

—Perfecto, entonces mi amado
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