Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa mano de Romina vaciló. Levantó la vista y le sonrió.
—¿Vas a salir de viaje estos días?
—No —respondió él con simpleza.
Ella apretó los dientes.
—¿Entonces vas a estar muy ocupado?
—No mucho. —Paolo consultó el reloj de lujo en su muñeca.
Un temblor incontrolable se apoderó de ella. Tras una larga pausa, logró articular:
—Entonces dime, ¿por qué no vas a pasar mi cumpleaños conmigo?
—No tengo porqué. Nunca doy explicaciones de lo que







