Estaba avergonzada y molesta. Su cara ardía. ¿Qué le pasaba a este hombre? ¿Siempre tenía que hacer estas cosas sin importar dónde estuvieran? Cerró los puños con ganas de golpearlo, pero bajo la intensidad de su beso, su cuerpo se fue ablandando.
El beso era un castigo, pero también tenía un toque de dulzura que la confundía. Se sentía mortificada porque había otra persona en el auto... No tenía vergüenza, pero ella sí.
Trató de escapar, pero él la sujetó con más fuerza.
En ese momento, lo úni