Valeria despertó con el cuerpo rígido y el alma entumecida. Damián ya no estaba en la cama. En su lugar, sobre la almohada, había una rosa negra y una nota escrita con su letra precisa y fría:
"Hoy quiero que uses el vestido rojo sin nada debajo.
Quiero imaginarte vulnerable durante todo el día.
Toca la melodía que compusiste para mi tío.
No me decepciones.
D."
Valeria arrugó la nota con tanta fuerza que el papel se deshizo entre sus dedos. Se levantó y fue al baño. Se duchó con agua fría, deja