Amelia se dio una ducha y se puso un vestido corto color beige que le ajustaba en la cintura pero que caía suelto por su cadera.
Ella estaba leyendo un libro cuando alguien tocó la puerta de su habitación, ella le dijo que pasara pues se imaginaba que era Amarilis. Ángel entró de inmediato y en su rostro parecía estar feliz.
-Buen día princesa – dijo él con una gran sonrisa en su rostro, pero los sentimientos de Amelia eran contrarios a los suyos en ese momento. Ella no podía evitar estar moles