-Keila ocúpate personalmente de reclutar un nuevo personal de seguridad – dijo Ángel al teléfono mientras caminaba de vuelta a la sala de espera de la clínica – quiero quince hombres minuciosamente seleccionados para mañana mismo.
Dicho eso serró la llamada sin darle tiempo a su asistente de que respondiera alguna palabra.
Cuando entró de nuevo a la clínica pudo ver que ya estaban trasladando a Amelia a una habitación privada y Wanda la seguía de cerca.
Él también siguió en dirección donde lle