Una semana después Amelia estaba en su habitación cuando entró Soraya a llevarle té y galleta. Amelia se encontró extraño que la persona que fue a servirle el té haya sido Soraya puesto que generalmente era Lidia quien se encargaba de realizar esa tarea.
-Buenas tardes, señorita – dijo Soraya mientras le servía una taza de té con mucha delicadeza.
-Buenas tardes – dijo Amelia mientras la miraba con sus ojos fríos y distantes - ¿Dónde está lidia? ¿por qué no está ella sirviéndome el té? – pregu