Ver su nieta tan arrepentida y pidiendo perdón conmovió a Juan y Karen, ellos en verdad no querían verla triste en ningún momento.
-No hay nada que perdonar cariño, nosotros te amamos y entendemos tu decisión – dijo Karen mientras le dedicaba una mirada muy dulce, eso le recordó a Amelia lo feliz que había sido mientras estuvo cerca de ellos. Amelia no pudo evitar llorar y llorar sintiéndose la persona más mal agradecida del mundo.
- Por favor no llores, nunca hemos dudado de que eres una buena