Cuando Ángel se paró de la tumbona ya era muy tarde de la noche. Cuando él se puso de pies sintió como la cabeza le daba vuelta y por un momento sintió como si sus pies tuvieran personalidad propia. Su corazón se sentía profundamente herido, la tristeza le invadió todo su cuerpo, que Amelia lo odiara era algo a lo que él nunca podría acostumbrarse.
Se dirigió a la habitación de Amelia y la encontró profundamente dormida. Él se acercó a la cama y tomó una de sus manos con delicadeza, como si est