Ángel miró a Amelia con detenimiento y estaba realmente sorprendido de que ella le haya dicho eso. Era cierto que toda la isla le pertenecía a ella, era un regalo que él acababa de darle, pero nunca se imagino que ella lo catalogaría como quien estaba invadiendo su espacio. Él consideró que Amelia era muy mal agradecida por tratarlo así después de que había sido él la persona que le regaló la isla.
El corazón de Ángel se arrugó dentro de su pecho, Amelia siempre lo trataba mal, pero el hecho de