Mundo de ficçãoIniciar sessãoTras lavarse los dientes concienzudamente en su habitación, Samantha rio a carcajadas. Lo mejor había sido la expresión atónita de Vlad Sarkov. Sí que lo había sorprendido, si hasta creyó que se desmayaría ahí mismo o se pondría a llorar. Su jefe llorando, ese sería un espectáculo digno de ver.
Había requerido de mucha determinación decidirse a besarlo, pero luego del casi robo y experimentar en primera persona la ocurrencia de un milagro, se había envalentonado. Y







