Mundo ficciónIniciar sesión—¡Por favor, no me mate! —le gritó a Vlad en la cara.
Él se apartó, todavía sobre ella.
—¿Crees que te mataría en mi casa? ¿En mi cama? No digas estupideces.
Eso no la tranquilizó.
—¿Qué va a hacerme entonces? Ya confesé y dijo que sería piadoso. Cumpla su promesa y déjeme ir al baño o reventaré.
Vlad suspiró. Sacó las llaves del cajón del velador. Siempre estuvieron allí, tan cerca y tan lejos a la







