Mundo ficciónIniciar sesión—Ay Vlad, esto es tan rico…
—Puede serlo mucho más.
La mujer, con las piernas enrolladas fuertemente en la cadera de Vlad, dio un grito, en parte por el inmenso placer que le causaba tenerlo tan adentro y también por lo que se estaba clavando en la espalda. Era duro y grueso. Vlad aumentó la frecuencia de sus embestidas. Ella dejó de gritar cuando su boca se dedicó a succionar el cuello del hombre. Él gruñó, embistiéndola con m







