Mundo ficciónIniciar sesión—Me llamo Samantha, pero puedes llamarme Sam —se presentó ella, con una radiante sonrisa.
—No voy a llamarte de ningún modo. Vete y no vuelvas, no quiero tener problemas en mi trabajo por tu culpa.
—Yo no quiero causarte problemas, todo lo contrario. Puedes contar conmigo si necesitas algo, lo que sea. Considérame tu aliada. —Se bajó de la mesa y caminó hacia la puerta—. ¿Puedo invitarte a cenar?
—No.
Se lo ponía difícil, pensaba Sam, caminando de regreso al hotel.







