Mundo ficciónIniciar sesiónSam llegó hasta el descanso de la escalera en el segundo piso. Miró a ambos lados del pasillo. No había moros en la costa. Avanzó a hurtadillas hasta la puerta de su habitación. Su sexto sentido la hizo pegar el oído contra la brillante y añosa madera. El absoluto silencio que percibió del otro lado no la tranquilizó, bien podía haber un demonio esperándola dentro. Se fue hacia la puerta del frente y entró a la habitación de Ingen.
—Sam ¿Por qué no tocaste la puerta







