Capítulo 7.
Amarro mi cabello en una trenza, me miro al espejo y el conjunto deportivo que llevo no sube en nada mis ánimos.
Pero concentrarme en hacer ejercicio o nadar, es mejor que todos los pensamientos destructivos que tengo desde que intenté acabar con mi sufrimiento.
Tonta de mi.
—¿Iras al gimnasio?— lo veo a través del espejo, asiento sin dirigirle la palabra.
Así a sido desde que estuve en el hospital.
Solo monosílabos y asentimientos de cabeza.
Suspira y se dirige a prepararse para su día e