Eric.
—No se...— respondo apenas en un susurro, miro a la enfermera para no ver la sangre en mis manos.
—¿Necesita llamar a alguien más?— Sacudo la cabeza.
Tengo que volver a llamar a Jordan.
—¿Señor?—
—Perdon, es mi esposa— asiente y continúa haciéndome preguntas, se ciertas cosas, pero las demás no tengo ni jodida idea. Por eso necesito a Jordan aquí.
Vuelvo a marcar cuando la enfermera me deja solo al darse cuenta que no puedo responder por la conmoción.
—¿Eric?— la voz soñolienta de Jordan