Stuart nunca había sido su exnovio. Esa era la verdad.
Solo el corazón de Kylie había estado alguna vez atado a él—pero aun así, los recuerdos del pasado no eran algo que se borrara de la noche a la mañana. Para eso servían los recuerdos, ¿no? Para recordarlos… o para olvidarlos.
Y Kylie eligió lo segundo. Los borró como el polvo de una mesa de comedor—desaparecidos sin dejar rastro.
Pero el problema residía en la otra persona involucrada. Stuart no podía aceptar ser olvidado. En cambio, se obs