Kylie seguía dándole palmaditas a los hombros de Brown mientras caminaban hacia afuera. Chocó contra una caja de cartón al pasar por el porche. El aire fresco los golpeó al instante, y ambos dejaron escapar un lento suspiro de alivio. Kylie le dio otra palmadita.
—¡Hansel! Eres tan cruel, ¿sabes lo asustada que estaba cuando soltaste mi mano? ¡Pensé que todo había terminado!
Sus pasos se detuvieron en el césped del jardín. Brown se inclinó ligeramente, igualando la altura de la mirada de Kylie.