Una vez abajo, noto que hay varios túneles y respiro profundo porque necesito pensar bien. Comienzo a revisarlos uno por uno.
Al llegar al final del primero encuentro unas celdas que contienen perros rabiosos, leones, tigres y otros animales que no dejan de chillar y mirarme como si quisieran cenarme. Salgo de allí y voy al segundo encontrándome con personas que están en condiciones deplorables, tuve que tapar mi nariz para seguir avanzando y mirar entre ellas y comprobar si ella estaba allí,