Subo el volumen de la canción y abro la ventana a mi lado para sacar mi mano libre y levantarla, moviéndola de lado a lado al ritmo de la canción, mientras sujeto el volante con la otra. Estaba aprovechando que no había nadie en la solitaria carretera de camino al aeropuerto y me faltaban unos cuarenta minutos para llegar.
—Este no es el momento correcto para que te enamores de mí —comienzo a gritar la canción y río de manera irónica porque fueron exactamente sus palabras —, bebé, solo estoy si