Capítulo 56; Una ofrenda de amor.
—Me gustaría invitarlas a dar un paseo— dijo Zabdiel.
—Sería maravilloso, pero me ocuparé de algunas cosas hoy, veré varias casas y luego te mostraré las mejores opciones, querida— le presionó con fuerza la mano a Isabdiella— de hecho, me marcharé ahora mismo.
—En ese caso, tú y yo podríamos pasear un poco. He extrañado nuestros cafés.
—Nada me haría más feliz, papito. Sólo necesito unos minutos para cambiarme. — Corrió a la habitación y sonrió, estaba tan feliz de tener a su padre con ella, p