Hassan, suspiró agotado mientras entraba a su consultorio y se preparaba para una larga noche, un turno doble.
Pensó en Isabdiella, rogando a Alá que ella estuviese bien, que Drew la estuviese tratando como la mujer maravillosa que era. Se había enterado que ella había decidido irse a vivir a Londres, según supo, él le había pedido matrimonio y el antiguo Jeque no lo aceptó. Él solo rogaba para que ella fuese feliz. Perderla le había dolido profundamente, pensó que ganaría la batalla frente a