Unas horas después llegué a una casa bastante grande, con caballos, duendes y hadas madrinas por todos lados.
El perfecto palacio del príncipe y caballero real.
¡Ja, que chiste!
Mejor está mi casa, este lugar es una casa cuadrada amarilla, con ventanas corredizas cuadradas, una puerta cuadrada y por dentro las paredes son blancas.
¿Adivinen cómo?
¡Sí, son cuadradas!
¡Qué alegría!
Edward me invita a sentar en un sofá negro cuadrado y me dice que saldrá para darnos más privacidad. Se le agradece,