Sofía estaba sentada en su habitación, mirando en silencio las montañas de artículos de lujo. Desde el día en que llegó a la hacienda Sierra, no había dejado de recibir mercancía.
Vestidos de alta costura, joyas de edición limitada, bolsos de diseñador... casi habían llenado todo el espacio.
—Señorita Sofía, este es el broche de diamantes rosados que el joven amo acaba de ganar en la subasta.
—Estos son los últimos vestidos de temporada, traídos directamente desde Milán. El joven amo dijo que le