Capítulo 14. Hagámoslo
AZUL
Salgo de la cabaña de David con las piernas y el corazón temblando. Aún no puedo creer lo que hicimos; eso fue jodidamente delicioso. El fantasma de sus manos hormiguea por mi cuerpo adolorido, pero es un tipo de dolor placentero que me ayuda a revivir todo lo que pasó.
Fuí muy imprudente al pedirle que no usara preservativo, lo sé, pero quería que mi primera vez fuera sin barreras. Por alguna razón confío en él y quiero creer que ese es el motivo por el que nunca lo había hecho con nadie