Carolina se quedó paralizada un momento, tomando los forros para libros.
—Esto... ¡qué limpias están! Se ven muy ordenadas.
Tania dijo,
—Los pequeños tienen sus propios diseños favoritos.
Carolina echó una mirada, intencionada pero discreta, a la niñera que se había atrevido a hablar sin permiso.
Tania y Raúl realmente no tenían ninguna disciplina.
Carolina esbozó una sonrisa.
—Sé que siempre cuidan a los niños y que es un trabajo duro. Pero como niñera, cuando los dueños hablan, es mejor manten