Aun así, para recuperarse lo antes posible, Carolina se obligó a terminar un plato de arroz y, además, comió media ración extra de carne.
¡Al fin y al cabo, había pagado por la comida!
¡No tenía sentido no aprovecharla!
—¿Tanta hambre tenía? —preguntó Santiago, con los ojos muy abiertos.
Los dos niños, que ya habían terminado de cenar y estaban comiendo fruta en la sala, susurraban entre ellos.
Sofía, por su parte, se mostró más tranquila:
—Pagó por la comida, es normal que quiera comer más.
Ha