Solo eran cuestión de días.
En el departamento de traducción, el equipo nacional e internacional ya habían cambiado de ubicación.
Uno a la izquierda de la oficina de Dafne, el otro a la derecha.
Al regresar a su puesto, Leticia miró a Carolina.
—¿Estás segura de querer trabajar aquí?
Carolina respondió con firmeza.
—¡Sí!
Leticia fue directa.
—Hay tantas empresas, ¿por qué elegiste esta?
—¡Para acabar con esa estúpida! —Carolina tampoco se anduvo con rodeos.
Que Mónica se largue con el rabo entre