—No es necesario.
Eduardo miró a Valeria.
—Feliz cumpleaños. Cuídate, que hay muchas personas que te valoran.
Esas palabras le resultaron hirientes a Sebastián.
¿Muchas personas que se preocupan por Valeria?
¿Quiénes?
¿Acaso también él, Eduardo?
Tras decir esto, Eduardo lanzó una mirada lateral a Sebastián y subió al auto con calma.
La puerta se cerró, y los guardaespaldas de la familia Jiménez salieron uno a uno.
Las luces intermitentes de los autos se encendieron, cegando por completo.
Dentro