Vicente preguntó:
—¿Qué pasa?
Justo antes de entrar a la casa, la expresión de Isabella era... complicada.
Con el ceño fruncido, como si por más que lo pensara no encontrara una respuesta:
—¿Por qué Mónica siempre se comporta como una desquiciada?
Vicente ya entendía por qué estaba así.
Una y otra vez. Apareciendo para molestar, haciendo cosas desagradables. Sabiendo perfectamente que no era bienvenida, insistía en asomar la cabeza como un gusano.
Isabella cerró los ojos un momento, pensando.