Él sí amaba a Valeria.
No podía aceptar que nadie más ocupara su lugar a su lado.
Así que Sebastián dijo con voz ronca,
—En mis peores momentos, fuiste tú quien estuvo conmigo. En eso, nadie puede compararse contigo. Sé que últimamente han pasado algunas cosas que te hicieron malinterpretar la situación. Pero casarme contigo, no me arrepiento. Formar una familia contigo, tampoco. Y mucho menos he pensado en divorciarme.
Nunca había sido un hombre que malgastara palabras vacías.
Esta vez, estaba