La mirada de Mónica se deslizó hacia el teléfono que sostenía Isabella. Isabella presionó la pantalla con naturalidad.
—Lo cuelgo, hablamos más tarde.
En realidad, no colgó; solo dejó el teléfono sobre su regazo.
—Sigue.
Mónica se relajó un poco.
—En el fondo fue una tontería. Tuve un desacuerdo con mi amiga, y surgieron algunos malentendidos innecesarios. En cuanto a Eduardo, es el novio de mi amiga Valeria. Puedo entender que quiera protegerla. Lo que no esperaba es que llevaran las cosas tan