En la habitación infantil.
Valeria acababa de acostar a los dos niños.
—Mañana no tendrás nada que hacer, ¿verdad? —preguntó Sebastián, sabiendo que ella planeaba ir al registro civil.
“Bzzzz...”
—Voy a contestar una llamada.
—¿Hola, tío Paulo?
—Sebastián —la voz de Paulo sonaba por la línea—, nuestra familia hemos venido a Valparaíso. Tu prima no se siente muy bien, vinimos a que la revisen. ¿Crees que podamos quedarnos en tu casa unos días?
Desde pequeño, Paulo siempre había sido quien mejor t