Entonces Valeria se acercó un poco más, apoyando la mejilla en su hombro, con una sonrisa dulce, luminosa y genuinamente feliz.
Eduardo presionó el botón de la foto y luego la examinó con detenimiento.
—¿Qué pasa? ¿No salió bien?
Eduardo no respondió; en cambio, lo demostró con acciones.
Valeria volvió la cabeza y descubrió que la había puesto como fondo de pantalla de su teléfono.
Luego, la publicó en su cuenta de redes sociales, sin una sola palabra, solo la foto, directa y sin adornos.
Val