Las razones eran obvias.
Los padres del otro niño eran demasiado poderosos y no se preocupaban en absoluto por él.
Si esto hubiera ocurrido en Valparaíso, los padres ya habrían venido a disculparse y a compensar por todo.
Sebastián sintió cómo su confianza se resquebrajaba notablemente en ese momento.
—Quizás... podrías preguntarle a Valeria —sugirió Patricio—. Si la familia es tan poderosa, quizás ellos tengan algún contacto.
Carolina regresó con el agua en ese instante y, al oír la conversació