Para evitar que Mateo soltara alguna otra cosa comprometedora.
El interior de Carolina era un campo de batalla.
Mentir era como tejer una telaraña: una sola mentira siempre exige diez más para matenerla viva.
Aunque había logrado engañar a Sebastián por ahora, no tenía idea de qué podría haber dicho Mateo a Isabella.
Si a Isabella le llegaban ciertos rumores... ¿seguiría tratándola con tanta confianza?
Carolina cerró los ojos, sintiéndose exhausta.
Al llegar a la residencia, Sebastián se quedó e