Al escuchar esas palabras, los empleados del Corporativo Jiménez se quedaron petrificados.
¿Señora Jiménez?
¡Eso no era así!
El rostro de Carolina se tornó incómodo al instante.
Justo en ese momento, el equipo del proyecto local llegó acompañado de algunos altos cargos de la ciudad. Venían a cenar con Eduardo.
—¿Llegó antes que nosotros, Señor Eduardo? —saludó Valentín.
Eduardo se hizo a un lado.
—También acabo de llegar. Qué coincidencia encontrarme aquí con usted.
Sebastián tenía cierta fama.