—Pero si solo fuera tu secretaria, la Señora Sánchez tal vez sí me tomaría en serio —argumentó Carolina—. Solo elevando mi estatus pude convertirme en su invitada de honor y estar a la par con Valeria.
Sebastián lo pensó un momento.
—En el futuro, no te presentes así.
Valeria ya había revelado su relación. Si Carolina seguía así, le perjudicaría.
Sus ojos se agitaron levemente.
—Está bien, lo entiendo.
Luego, su voz se suavizó:
—Sebastián, ¿todavía sientes amor por mí?
Él apretó los labios, e