Valeria se apoyó en el reposabrazos del asiento y no tomó el formulario.
—Esperemos un poco más.
El médico no entendía.
—¿A qué estamos esperando?
—A que él despierte.
—¡Será demasiado tarde!
Ella alzó la vista.
—¿Acaso no soy su familiar?
El médico vaciló.
Él pareció haber leído el pensamiento de esa mujer.
—Trasládenlo a una habitación, de momento —dijo Valeria poniéndose de pie.
El médico no podía interferir. Solo se limitó a gestionar el ingreso.
***
Habitación del hospital.
Cuando Valeri