CAPITULO 49

-Yo no... - trató de hablar Juan.

-Tranquilo, lo entiendo - le calmó de forma divertida. - Mis labios están sellados.

Juan alternó la mirada entre la mujer mayor que ya iba hacia su puesto y Cristina, su jefa aún con un pequeño sonrojo que la hacía lucir increíblemente guapa comenzó a reírse de forma disimulada, acrecentando el nerviosismo de Juan.

-Lo siento si por estar aquí... - comenzó Juan haciendo sus mejores esfuerzos para no tartamudear. Había veces, como ahora, que necesita
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