Algunas personas la reconocían, no atreviéndose a acercarse, solo mirándola desde lejos con un disimulo tan malo como la peor de las actuaciones. Le gustaba acaparar miradas, sean positivas o negativas, solo le aseguraban -aunque no hiciese falta- de lo bien que había labrado su futuro. Podría reencarnar de nuevo y seguiría escuchando hablar de ella, porque en vida ya había dejado un legado en el sector de la arquitectura que nadie podía tachar, se ocupó de ello en sus últimos días laborales. A