-Segundo día y conquista a Neptuno - añadió Franchesco con un silbido. - ¿Tienes un boli? Para que me firmes un autógrafo.
-Buenas noches, Rotonelas - finalizó Cristina cansada de sus bromas.
Antes de abandonar el chiringuito con luces de colores y decoración caribeña, se giró sintiendo una mirada sobre ella, encontrándose los ojos de Diosdado brillando divertidos desde la barra. Quizás sea por su lenguaje corporal, visiblemente más cómoda y relajada, pero pondría la mano en el fuego y