Mundo de ficçãoIniciar sessãoPor mucho que a Damián le disgustase ese asunto, se tuvo que reconocer así mismo una sola y simple verdad:
Él, era un hombre y, ella, una mujer. Por más bien intencionado que fuera, no podía negar que, verla tan inocente y frágil hacia que comenzara a replantearse sus propios límites morales.De modo que, mientras se ponía a la tarea de organizar la improvisaba mesa para la cenar con ella, su mente giró entorno a ese asunto. Sopesó los beneficios de cad






