90. La viuda de Ricardo.
Después de eso sonrió como aquel que no acaba de lanzar una amenaza, tomando a Maria del trasero y pegándola contra su cuerpo, ansioso de sentirla como ansioso de hacerle saber que ella era suya.
Maria se sentía una demente en ese instante porque estaba mucho más excitada que asustada por el proceder de su amante, había vivido muchos años con un hombre que le daba igual lo que hiciera y en ese instante ese hombre estaba diciendo que era capaz de matar a cualquiera que la tocara incluso a ella m