89. Si me traicionas seré igual de implacable.
— Estoy tan feliz — Aseguró María lanzándose a los brazos de su amante una vez ya estaban en el hotel.— ¿Puedes creértelo?
—Un hijo. Miguel, un hijo tuyo y mío — dijo ella buscando la boca de su cuñado para saborear sus labios y besarlo con la desesperación que le provocaba saber que en su vientre crecía el fruto de su unión, el bebé que no solo era algo que ella deseaba con todas sus fuerzas sino que era el significado de cuanto se amaban — no recordaba haber sido tan feliz nunca, ni siquiera